vrijdag 2 april 2010

Las recetas de cocina de las monjas.

Justo cuando aquí, en Holanda, todo lo que sea católico es mala noticia por los múltiples abusos por parte de curas y monjas en los internados católicos en Holanda, mi querida amiga Mercedes me manda el libro de la cocina de los conventos.¡Que dilema!
Me encanta cocinar y muchas de las monjas, con poco más que hacer que solamente rezar y comer, eran buenas cocineras.
Pero el libro me recuerda de mi otra amiga Cuqui, internado por su padre con las monjas en los años '50 en España, simplemente porque su padre no quería reemplazar a su madre fallecida. Él (por tener la conciencia mala) llevaba en cada visita a sus hijas un buen canasto de comida fresca: huevos, verduras, frutas y carnes, pero mi amiga no veía nada de esto, casi se murió de hambre y mientras, las monjas engordaban. Y el muy creyente padre no se preguntó nunca porqué.
Desde que conozco la historia de mi pobre amiga, quién además pasar hambre también pasó por los malos tratos de las monjas, no he vuelto a comprar  las dulces de las monjas, por solidaridad.
Y como voy a preparar ahora a tres de mis amigos abusados por curas un potaje de garbanzos del estilo de las monjas, sería como pasar de ellos y de sus traumas, ¿no?

Pienso mucho en ellos estos días, cada día se añade un nuevo caso horrendo a la larga lista de malos tratos y abusos sexuales. Siento mucho pena por ellos, se preguntan si son hombres de verdad, si ellos quizás son culpables; muchos han pasado por relaciones amorosos sin poder dar algo de si mismo, los tres se han divorciados por la simple razón de no poder convivir. He hablado mucho con ellos durante los ultimos años sobre su situacion, sin saber bien como reaccionar. Sì sé como se sienten; he sido abusado por mi hermano mayor, pero 15 años después de los hechos, pude hablar de ello con una psicoterapeuta y poner las cosas en su sitio, ¡fuera de mi vista! Ahora me doy cuenta que la palabra abuso sigue abriendo cicatrices, también en mi. Mis heridas están limpias pero las cicatrices siguen siendo sensibles. Y yo, como ellos, vivo sola, relaciones sentimentales siguen siendo cosa difícil.  Son traumas para toda la vida.
Sigo intentando moverles  a mis amigos en dirección psicoterapia, pero después de 40 años es más difícil sino imposible. Y las noticias de todos los días no ayudan, o quizás sí, ayudan a abrir las heridas mal cicatrizadas, para poder quitar el pus de los abusos y esperar que se cierren de nuevo sin infecciones, para siempre. Pero es un trayecto muy dolorosa.
El dilema que tengo ahora parece una tontería, pero ¿puedo, debo, para hacerles ese potaje de garbanzos tan rico, usar la receta de las monjas? ¿Y si no les digo que es de ellas, la receta?
Me auto-engañaría, no tomaría en serio su malestar.
Así que, lo que voy a hacer es prepararles algo del libro y decirles que deben verlo como una pequeñísima compensación por los malos tratos recibidos por parte de la iglesia.

Las buenas comidas preparados con cariño, aunque sean de las recetas de las monjas, pueden hacer milagros!



©Gavi Mensch.
Maastricht, Holanda, 2-4-2010.

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