vrijdag 12 maart 2010

Een feestelijke begrafenis

Even iets vrolijks in het kader van de kerk, een oud berichtje van een jaar of 5 terug uit mijn Spaanse jaren:

Een feestelijke begrafenis.


de volgende begreep het ook niet
Terwijl ik schrijf, staat in de andere kamer de televisie stiekem verslag te doen van de begrafenis van een heilige vader. Niet zomaar een vader van iemand, maar een vader van miljoenen mensen. Wat kan ik nu nog zeggen over de hedendaagse fertiliteit en het celibaat? En over het gebruik van condooms?

Druk baasje geweest, dat moge duidelijk zijn. Ik heb het natuurlijk weer niet zo op heilige vaders, maar in dit land van zon, liefde en sinaasappels zijn ze gek op zo’n man.

Ik word dan ook met de nek aangekeken als ik ook maar een pietseltje kritiek spui op het moderne Romeinse circus, dat deze weken de media en dus ook de mensen zo bezig houdt. En om kritisch te kunnen blijven moet ik af en toe kijken, lezen of luisteren naar wat de christenmens bezielt.
Ik moet eerlijk zeggen, dat ik vanmorgen met open mond de gang van zaken op het Sint Pietersplein heb gevolgd.


Kijkend met mijn ene kleine schildersoogje en mijn wat grotere fotografenoog, heb ik genoten van een het veelkleurige schouwspel, dat ik niet snel zal vergeten en dat hoogstwaarschijnlijk een bron van inspiratie is voor mijn aanstaande verf- en fotokunsten.

Vooral de vracht aan kleuren van de gewaden van de orthodoxe kerkvaders (fertiel volkje die katholieken) hebben mijn creatieve hersengedeelte behoorlijk overbelast.
En dan de wind, die met flinke atmosfeerzuiverende vlagen de jurken en overjurken en zelfs de overoverjurken van al die jongens zo lekker deed opwaaien. Het kind in mij heeft zich natuurlijk stiekem afgevraagd of ze hetzelfde dragen als de schotten onder hun kilt. Maar dat zal wel niet.

Ik heb weer genoten. Ik ben gek op circus.
Vrolijk is het, zo’n pauselijke begrafenis, echt vrolijk. Een feest! Een lust voor het oog. Deze dagen van oervervelende en behoorlijk stompzinnige paapse reflecties zijn voor mij afgesloten met een schouwspel waar de ridders in de middeleeuwen of de Romeinen in de pre-katholische tijden jaloers op zouden zijn geweest.

 Ik heb al geprobeerd om al die kleuren rood, roze en paars op een rij te krijgen. Ik heb als een gek kleurtjes staan mengen. Geraniumrood, tulproze, viooltjespaars, fuccia-fuccia....... Het wordt een abstract persiflage op de begrafenis van een  kerkhoofd in Rome.

Zo’n inspirerend gebeuren wil ik elke dag wel! En zo heerlijk dat iedereen nu blij is!

Na het lange lange lijden is J.Paulus bij zijn god aangekomen.

Het wordt vast een hemels feestje als hij merkt dat hij er naast zat.

Niet aan haar rechterkant maar aan haar linker.




©Gavi Mensch
Uit: 'Spanje gezien door groene ogen'.
Jerez de la Frontera, 12-5-2005

Dordrecht, 12-3-2010

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maandag 8 maart 2010

Sin calor

El frió es cosa de pobres
y de solitarios
como yo.

Sin chimenea,
sin conocimiento de fuego,
el invierno es triste.

Mi Andalucía,
tierra cálida,
se está enfriando.

En la mente estrecha
no entra el sol.
Y sin calor
el mundo se pudre.




©Gavi Mensch
Jerez, invierno 2004

zondag 7 maart 2010

Solamente los peces muertos se dejan llevar siempre por la corriente.


'Solamente los peces muertos se dejan llevar siempre por la corriente'

Ese era una de los lemas de mi abuela Anna y en los últimos días he estado pensando mucho en esa frase; mis hijos y yo pertenecemos a un movimiento rebelde y algunas veces lo llevamos a lo extremo.
Mi hija en su trabajo, mi hijo en sus creaciones y yo en mi vida  diaria.




 "Anna, Anna, me tenías que haber puesto la palabra 'siempre' en mayúsculas.
Y haberme explicado que eso no significa que los peces vivos siempre van contra la corriente. Creo que, en mi vida  me he llevado tu frase como justificación para irme demasiadas veces en dirección contraria, para poder distinguirme de los peces muertos".




No creo que lo haya hecho mal del todo. Muchas veces era necesaria  ir en contra de lo establecido, por la simple razón que no me encontraba en una situación estandarizada, que no encajaba en los protocolos, que llevar al contrario a mucha gente era una necesidad, una lucha contra lo injusto, no siempre solamente para mi, para nosotros,  pero también para esa parte de la sociedad que había perdido la fuerza para poner batalla a la injusticia. La parte que se dejaba llevar por la corriente sin preguntar, por ignorancia, por miedo a represalias, o por simple debilidad.

Pero algunas veces me he pasado por la costumbre de "llevar a lo contrario"; por no poder aceptar que alguien establece las reglas para mi personalmente.
Y me justificaba a mi misma con los ejemplos de peces muertos, los que siguieron ciegamente a Franco, a Hitler, a Pinochet, a Castro o ahora a Chávez. Pero también los seguidores ciegos de lo que deberían ser instituciones para el bien común: las iglesias, los papas, los movimientos religiosos ortodoxos y los movimientos separatistas extremistas y  la política en general.

No solamente son peces muertos los pueblos sin voz, pero también son peces muertos los poderosos sin conciencia, buscando la fama o el dinero fácil, personas y en general hombres prostituyéndose para conseguir poderes que nunca les pertenecían, ni ahora les pertenecen.  Seguidores ciegos no suelen protestar y si lo hacen, lo hacen después de los hechos o a los que no pueden hacer nada para cambiar la situación.




Yo siempre he protestado, demasiado y desde hace algún tiempo  me alejo de los ciegos, simplemente por estar cansada de ellos. Cansada de luchar contra todo lo ilícito y de tanto invidentes. Ahora tengo que aprender de tragar mi indignación y además enseñar a mis hijos el otro lado del refrán: a  los peces vivos no les conviene ir siempre contra la corriente, es conveniente que descansen en tiempo  o meramente mantenerse a flote.




©Gavi Mensch
Confesiones a ningún dios
Jerez, 19-11-2007.
Maastricht,7-3-201



Update: Y sigue siendo actual asi que ….vale tambien el 3-6-2013, para  Turcos, Españoles y Neerlandeses, por ejemplo.




Día de espera.



Hoy es para mi Día de Espera. Para los demás Jerezanos es el día del Patrono de la ciudad y si les preguntas quien es el Patrono, muchos no lo saben. Es San Dionisio, ¡catetuchos!, Patrono de Jerez y Guardián de los Borrachos, lo cual aquí es de cierta conveniencia.

Para mi es simplemente otro día de espera.
Esperando a que los niños chillones se vayan al cole, a que las tiendas se abren, a que pueda escuchar a las vecinas chismorreando delante de mi ventana... a que todo vuelva a ser normal. Nunca me han gustado los domingos y está semana hay tres en una.
Gratis días......de Santos además y eso en un estado supuestamente laíca.

Vaya penéria, por no decir coñazo, aunque me temo que penéria no viene de pene. Hasta la miséria se expresa con anatomía fémina.
Esa miseria de los días de espera es grande: hay que esperar en la venta el doble de tiempo para que te den de comer, hay que esperar hasta mañana para arreglar papeles, hay que esperar para devolver una prenda que hoy parece que te favorece aun menos. Hay que esperar hasta que abre el súper para comprar lo que te habías olvidado ayer, hay que esperar.......por no haberme memorizado el 'santoral laboral' y todo eso por no haberme integrado nunca a este sistema de demasiados días libres.
¡Que calvinista soy!

A la playa no te puedes ir, porque allí está todo el mundo, menos los que se fueron a la venta. De paseo con los perritos tampoco, porque los que no se fueron a la playa o a la venta, se han llevado a su pitbull para que este corretea suelto.

Días de espera son días muy inútiles y con los que me quedan no quiero malgastarme días cada dos por tres. ¿Por qué nadie se da cuenta que esperar es perder tiempo y por lo tanto perder dinero? Debería ser un punto de urgencia en la agenda del Gobierno de España.
Quitando unos cuantos santos y sus correspondientes días de celebración, España iría mejor. Mejor y mas laica y sobre todo mas organizada. Porque desorganizan mucho estos días de espera.

Ahora estamos esperando en la cola de todo: empleo, educación, sanidad, investigación.... ¿No podíamos usar estos días de espera para adelantarnos unos días por lo menos?
Claro está que escribo esto porque no trabajo los cinco o seis días laborables de la semana y también porque no tengo con quien irme a la playa o a la venta.
Los que si trabajan están contentos de estar en espera. Y ahora están esperando para pagar la comida o en el atasco del camino de vuelta.


@Gavi Mensch
Confesiones a ningún dios.
Jerez, 9-10-07/ Maastricht, 7-3-10.



Ps. Llevo ya algun tiempo con el blog en Holandés, este va por vosotros hispanohablantes, pienso escribir mas para no olvidarme del castellano y para que sepais que tampoco me olvido de vosotros!

maandag 1 maart 2010

Lessen van Anna 2


Ik zie het voor me, ik lucht mijn hart.

Het vernuftige orgaantje verwijder ik even: scalpel, sneetje, bloed en hup...naar buiten ermee, in de frisse zuurstofrijke lucht. Even uitwaaien. En daarna? Hou ik het dan in mijn handen, zoals bij  een 'Jezus van het heilig hart'? Of hang ik het bij de fris gewassen lakens buiten aan een ijzeren waslijn? Met de knijpers aan de aorta?




Zou het niet prettig zijn als je dat geluchte hart eerst even kon schoonspoelen voordat het weer teruggeplaatst wordt? En een scheutje 4711?
Ik bedoel maar, al het oude verdriet eruit, de kamers even schrobben, de kleppen in de was, boenwas, dat ruikt ook nog lekker. De sores, die als cholesterol aan de vaten kleeft, wegschuren met zand, zeep en soda. Grote schoonmaak, het is voorjaar, vooruit met de geit!




Anna, mijn lieve en wijze grootmoeder, zou mij aankijken met haar blik van voorzitster van de Vereniging van Plattelands Vrouwen. “Orde, orde in de zaal!”
En ze zou mij vragen: “Kleindochter, waar ben je nu mee bezig?”
“Ik ben mijn hart aan het luchten, Oma, het was smoezelig van het hartzeer, het rook ook niet zo fris. Waarschijnlijk van al die nare belevenissen, die als je ze niet opruimt toch gaan liggen rotten.”

Grootmoeder zou haar hoed wat rechter op haar grijze krullen geplant hebben de hoedenpin opnieuw hebben vastgestoken en over haar bril naar me gekeken hebben, een denkrimpel tussen haar lieve ogen.
En ze zou haar hoofd geschud hebben, dat wist ze van te voren, dat ze haar hoofd ging schudden. Daarom moest die hoed goed vast zitten. Je kunt je kleindochter niet serieus toespreken met een wiebelende hoed.

En dan zou ze zeggen dat een hart gemaakt is om bloed door te pompen, het bewijs dat je leeft.

 “Alleen de doden kunnen niets meer leren van hun sores. Verdriet is een grens, daar kun je braaf achter blijven liggen huilen, maar je kunt er ook overheen. 
Hoe goed is dan het terugkijken! Dan heb je de sores achter je gelaten! 
Lieve kind, wat wil je met een schoon hart? Een schone lei, dat begrijp ik, maar een vlekkeloos hartje, dat eenmaal schoongemaakt wel weer 100 jaar meegaat? Wil je 130 worden soms? En waar ga je dan aan denken als je oud bent en de eerste 30 jaar van je leven mist?”

Anna hoefde niet vaak haar hart te luchten. Ze accepteerde het leven zoals het was. Veel gedaan, veel meegemaakt. 92 geworden en in mijn armen haar laatste adem uitgeblazen. Verzetsvrouw, moeder van lastige kinderen, een dove man en nooit te beroerd om iets voor ons te doen. Mijn voorbeeld, denk ik nu.


Niet nodig dus, je hart luchten. ”Vertel je verhaal maar”, zou ze zeggen,”dan ben je het kwijt. Laat je hart maar waar het hoort. Een enkele onregelmatige slag, maakt dat je je bewust bent van het tijdelijke, van dat je verder moet en niet terug”.

Ik vertel nu dus af en toe mijn verhaal, daarna moet ik verder. Verzamelen voor als ik oud ben, iets hebben om op terug te kijken. Het vertellen van het verhaal is een soort geheugentraining. 


Voor later, voor als mijn kleindochter zegt: “Oma, Ik moet mijn hart luchten.”
Dan moet ik met mijn doordringende ogen en lachrimpels naar haar kunnen kijken en mijn woeste krullen in bedwang houden, om serieus te lijken. En razendsnel de sores de revue kunnen laten passeren.
En bedenken dat mijn kinderen daar tussen zaten, het ook overleefd hebben en mijn kleinkinderen daar hun wijsheden uit moeten putten.
En dan moet ik glimlachend kunnen zeggen: “Lieve kind, wat moet je nou toch met zo’n schoon hart?”

Time flies!




©Gavi Mensch
Dordrecht 1985/Utrecht 2009

All right reserved 2009


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zondag 28 februari 2010

Een autonome zenuwknoop.




Ik schrik soms van mijzelf als ik terug lees wat ik jaren geleden geschreven heb.
Dagboeken en schriften vol verdriet en eenzaamheid, niemand om mee te praten over wat me werkelijk bezighoudt. 
Bladzijden vol angsten en oplossingen voor het niet bang zijn. 
Grijze luchten en sombere dagen; dromen van de zon en de zomerwind.

Was alles dan zo zwart? 
Of heb ik alleen opgeschreven wat ik niet wilde hoeven onthouden?
Want wat ik in mijn herinnering heb is niet zwart. 
De onmogelijkheid om achtenveertig uren in één dag te stoppen en het toch doen.
Lachen omdat ik het gewonnen heb van de klok. Samen zingen op de fiets om half zeven 's ochtends. Elke schooldag een ik hou van jou' briefje  in haar broodtrommeltje.
Het is helemaal niet zwart, de herinneringen zijn alle kleuren van een geklutste regenboog, rommelig vrolijk, veel herinneringen zijn zeepbelletjes die zo af en toe uit mijn hoofd ontsnappen.
In één van die doorzichtige bellen zie ik mijzelf en mijn gedachten drijven naar buiten; ik zie een moment van meer dan vijfentwintig jaar geleden:

Alleen in mijn grote bed, mijn studieboeken naast me en het dagboekje van de crèche van mijn kind op mijn buik, schrijven over vandaag voor morgen. Soms weet ik niet echt wat te schrijven, weet ik niet hoe haar dag was, avonddiensten zijn niet goed voor ons. Ik klap het boekje en mijn ogen dicht en zet even mijn verstand op nul.....even maar.

Midden in de nacht wordt ik wakker, het licht nog aan.
Het is koud op zolder en de regen lekt tussen de pannen en de spanten door. 
Ik hoor mijn kind onrustig ademen in haar droom en heb al een voet uit bed, als ik een diepe zucht hoor en een genoeglijk omdraaien. Ze giechelt in haar slaap. Vlug trek ik mijn voet weer onder de stapel dekens. 
Ik schaam me omdat ik in slaap gevallen ben. Eén van mijn studieboeken is op de grond gegleden en is opengevallen op de bladzijde van het hart. Ik pieker er niet over om mijn blote arm onder de dekens vandaan te halen om het op te rapen.


Het hart, orgaan waar zo veel overgeschreven is, gedichten en proza, is niet meer als een pomp. 
Hier het bloed erin en daar er uit. Tja, dat houdt dus het tempo erin.
Er staat niets bij het plaatje over houden van. Daar is dit hart niet voor. Houden van zit in een ander hart. 
Een moederhart, een kinderhartje.

 "En waar zit dat dan", vraag ik me af en kijk nog eens over de rand van het bed naar de afbeelding. 'Zenuwknoop voor het autonoom functioneren van het hart', staat er onder een ander plaatje, een schema in het zwart met rode zigzag lijntjes. 
"Dat lijkt meer op een moederhart", denk ik hardop, "zwart met rode kabeltjes die alle gevoelens in stand houden, rode kabeltjes van liefde die maken dat het andere hart blijft pompen. 
In een kinderhart zit al zo'n zelfde knoopje, geweldig toch, morgenochtend twee armpjes om mijn hals en een warm kindje dat dicht tegen me aanschuift totdat de wekker gaat. En in het kwartiertje dat we zo liggen pompt mijn hart een half uur bloed door mijn vaten; van elk kwartier kan mijn liefde een half uur maken en zo kom ik aan de energie voor een lange volgende dag".

In het kamertje aan de andere kant van de koude zolder hoor ik mijn kindje praten in haar slaap. Vertelt ze zichzelf wat ze mij niet heeft kunnen vertellen voor ze naar bed ging?
Mijn hart knijpt een beetje en mijn voeten schuiven onder de dekens vandaan. Behendig omzeil ik de bakjes waar de regen in drupt, plink-plonk, ik rol mijn kindje in haar deken, til haar op en draag haar terug naar het grote bed. Ik veeg de rest van de studie boeken eraf en leg mijn kindje er voor in de plaats. Zo hoort dat.

Het bed is ineens niet zo groot meer en de nacht niet meer zo koud. Het plink-plonk klinkt ineens wel vrolijk en het warme lijfje vouwt zich tegen mijn buik. Mijn kindje draait haar hoofdje naar me toe en kijkt me door haar lange wimpers even aan. Dan trekt er een lachje over haar gezichtje en de oogjes gaan weer dicht. Ik kijk naar het mensje dat zich in mijn hart gevouwen heeft. Ik hoef even niks meer te weten over pompen en omlopen. Die zenuwknoop is veel belangrijker: die van mijn kind houdt mijn hart gaande en die van mij het hart van mijn kind.........

De volgende dag heb ik een examen. En als ik klaar ben met het geven van de uitleg over de pompfunctie zet ik er nog een regeltje onder in rode letters:
"De schrijver van dit anatomieboek is vergeten om bij het stukje over de zenuwknoop een tweede uitleg te geven, de zenuwknoop wordt gestuurd door liefde en als ik niet alle vragen goed beantwoord heb is dat omdat ik in plaats van te studeren, mijn kind naast me heb laten slapen, dat houdt mijn hart gaande en mijn energie op peil."

Ik heb er nooit iets over gehoord, ik had een negen voor het bijna foutloze examen.
En ook nog een goeie herinnering, die in geen enkel dagboek staat.
Die zit in mijn geheugen gegrift.




©Gavi Mensch
Uit mijn dagboek: Hinkend tussen twee gedachten© 
Dordrecht, 1983 
Maastricht, 2010

All rights reserved 2010-2013.

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zondag 21 februari 2010

Bibelebontse berg

Ik zeg het nog wel eens op, het rijmpje uit mijn kindertijd. De Spaanse tweeling van15 maanden, waar ik ruim een jaar voor gezorgd heb, moet er om lachen. Al die b's achter elkaar geven de kinderen een kans om een letter te leren die in het Spaans niet  echt bestaat. Op de bibelebontse berg wonen bibelebontse mensen en die bibelebontse mensen hebben bibelebontse kinderen en die bibelebontse kinderen eten bibelebontse pap met een bibelebontse lepel uit een bibelebontse nap.
Het klinkt leuk en aangezien het geen rijmpjes zijn waar je inhoudelijk op in gaat, heb ik er verder nooit bij stil gestaan waarom de inhoud voor mij altijd iets irritants heeft gehad.

Toen ik gisteravond thuiskwam, na een paar uurtjes bij de tweeling te zijn geweest, ze zijn ziek, virusjes van de crèche, zat ik met dat rijmpje in mijn hoofd. En met de vraag of die bibelebontse mensen wel eens van die berg waren af geweest, of ze wel eens iets anders gegeten hadden dan die pap en of die kinderen ook met een vork konden eten, als ze groter werden.
De indirecte aanleiding voor deze vragen, was het gedrag van de oma's van de tweeling, jaloers, zoals alleen Spaanse vrouwen dat kunnen zijn, op mijn makkelijke omgang met de kinderen.

De ene oma is een ongemakkelijke vrouw, die haar zoon aanbidt en haar schoondochter in een hoekje schuift en de andere oma is een onderwijzeres met een groot hart en een benauwd kleine visie op de wereld.
De ene oma is ronduit onbeleefd tegen mij en als ik binnen kom draait ze zich van mij af en met haar rug naar me toe eist ze ogenblikkelijk alle aandacht op van haar zoon of, zoals gisteren, van haar schoondochter. De andere oma doet net alsof alles wat ik doe fantastisch is, prijst me de hemel in, maar ik weet dat ik zelf maar uit moet zoeken hoe ik daar moet komen, ik weet 't immers allemaal zo goed....

Het gesprek komt op de voeding van de kinderen, ze zijn te veel afgevallen en de ene oma is van mening dat er nu maar stevig voer in moet, hetgeen onmogelijk is want de kinderen verdragen nog steeds weinig. De andere oma wil er zuigflessen vol melk en granen in, maar dan wel zes keer per dag en ook dat gaan de baby's niet redden. De moeder zit er een beetje radeloos bij en kijkt naar mij. Ik weet dat, wat ik ook zeg, het altijd bij beide oma's in slechte aarde zal vallen, zij hebben hordes kinderen grootgebracht vroeger, niks geen crèches of zusters die voor de baby's zorgden.
Ik zit qua generatie niet ver van de oma's van af, maar ik woonde niet op de bibelebontse berg en ik heb er ook niet gewerkt.
Dus zeg ik tegen de moeder dat ze het goed doet, beetje bij beetje en dat ze het gewoon elke dag een beetje moet opvoeren en als de kinderen niet meer spugen, kan ze wat extra's aan hun eten toevoegen. De moeder kijkt me dankbaar aan.

De ene oma begint nu te sneren over mijn enkelbandje en mijn prachtige rode trui met v-hals waar haar kleinkinderen zo dankbaar gebruik van maken door hun koortsige koppies op het onbedekte driehoekje van mijn borst te leggen.
"Vrouwen van onze leeftijd doen geen enkelbandjes meer om en onder die trui kun je beter een hemdje doen, voor de inkijk", zegt de ene oma en de sfeer in de kamer wordt gevoelig. Ik lach en zeg nog niks, noch niet, het is voor Mamen, de moeder van de tweeling, al moeilijk genoeg. De andere oma deelt mee dat ze zo weg moet en dat ze een taxi gaat bellen. Ze kijkt naar mij en ik zeg dat ik haar wel naar huis wil brengen maar dat ik weet dat ze het eng vindt bij mij in de auto, auto rijden is niks voor vrouwen van onze leeftijd, dat heeft ze me ooit eens toevertrouwd. Zelf rijdt ze gelukkig al jaren geen auto meer omdat ze bang is van al het verkeer om haar heen. En ik vervolg met de mededeling, dat ik op de fiets ben en dat ze, als ze wil,wel achterop mag.

Ik had niet zoveel effect verwacht. "Op de fiets", gilt ze, "op de fiets, op jouw leeftijd, fietsen, en is er dan een fiets die jouw gewicht houdt....!"  Mamen, duikt eerst in elkaar en spreekt daarna haar moeder bestraffend toe. "Mamá , je lijkt wel gek, hoe kun je nou zoiets zeggen". Maar ik knik naar haar en kijk de ene 'met voldane blik in haar ogen'-oma en de andere, 'totaal opgewonden over haar durf'-oma beurtelings aan. Met één van die speciaal voor de gelegenheid gemaakte lachjes en een uitermate beheerste stem vertel ik beide dames dat ik het ze niet aanreken, beide zijn een paar jaar ouder als ik en hebben nooit iets anders gezien dan dát wat ze in de naaste omgeving hebben. Dat mijn tantes in Nederland op 82-jarige leeftijd nog fietsten en dat bleven doen totdat ze uiteindelijk vergaten waar ze hun fiets neergezet hadden. Dat het in Nederland gewoon is om een kind voorop de fiets te hebben, één achterop, een boodschappenmand aan het stuur en twee fietstassen aan de achterkant. Dat het milieu-vriendelijk vervoer is, goed voor moeders’ spieren en dat veel frisse lucht fantastisch is voor de kinderen, vooral om van de crèche-virusjes af te komen. Dat ik met een auto én een fiets onafhankelijk ben, maar dat ik me realiseer dat dames van hun leeftijd niets kunnen doen waarvan iemand ook maar iets zou kunnen zeggen, dat hun favoriete kleur al jaren grijs en beige is en dat ze gewoon jaloers zijn op mijn prachtige knetterrode ballerina's met strik. En dat ik zelfs niet begraven wil worden in de keurige dameskleding die ze dragen.

En dan schiet ik tot overmaat van ramp ook nog in de lach en Mamen lacht opgelucht mee. Zelfs de baby's moeten lachen. Iedereen lacht, behalve de oma's.

De oma's zijn opgegroeid op de bibelebontse berg en hebben nog maar voor een deel bibelebontse kinderen, die niet altijd meer bibelebontse pap eten en zeker niet met een bibelebontse lepel en bibelebontse nappen bestaan zelfs niet meer. Het wordt stilletjes op die bibelebontse berg. Veertig jaar nadat in de landen er omheen het bibelebontse al werd afgeschaft komt ook hier een anti- bibelebontse beweging. Het zijn de bibelebontse mensen op leeftijd die het proberen af te remmen , maar er is geen houden aan. Bibelebonts is uit en met die wetenschap probeer ik de mij toevertrouwde kindertjes op te voeden. De bibelebontse oma's zijn een uitstervend ras.

Ik geef mijn baby's een fles terwijl ik in het Nederlands "In de maneschijn" zing en na het eten speel ik nog even met hen op de grond; ik zeg in het Engels de kleuren van de ringen en zij doen ze zonder zich ook maar één keer te vergissen op het stokje. Zo werkt dat. Niks bibelebonts aan.


©Gavi Mensch
Jerez, 30-10-2007

Kippen en één haan.

Mijn nicht Mathilde woont in een Gronings dorp, vlakbij Lauwersoog. De wind is zilt en het landschap groen en de dorpelingen zijn beide, zilt en groen. Vriendelijk, behulpzaam, geen paniek en geen valse beloftes.

Na een heerlijk familie weekend zit ik hier even vast vanwege pech met mijn auto en de garageman gaat er van alles aan doen om mij vanavond weer op weg te kunnen laten gaan. Ik heb er vertrouwen in.

Nu zit ik in Mathilde’s serre en heb net, heel relaxed, een beetje KV gekeken. Kippenvertier. Mijn nicht houdt kippen dat het een lieve lust is. Beigebruine kippen, bruinbeige kippen en zwart-witte kippen en natuurlijk een heer haan, Karel genaamd; hij is ook zwart wit maar met wat gedistingeerd grijs. Karel houdt zijn meisjes goed in het gareel. Mathilde heeft net enkele handen rijst uitgestrooid op de kiezelsteentegels voor het raam van de serre, en de dames en heer, die  in hun villa onderaan de tuin wonen,komen  boven vrolijk een graantje meepikken, zo tussen de bedrijven door.

Ik zit me achter het vensterglas geen moment te vervelen. De regen zwiept zo nu en dan een bui tegen de ramen geholpen door de stoer blazende Noord-Groningse zeewind. Maar nu het even droog is, komt er van alles naar de serre gehupt en gevlogen.

Natuurlijk eerst de beige en bruin gevlekte dames, dames van stand met een gevlekte cameljas, nooit veel bijgeleerd, ze doen aan de leg en vereren heer Karel. Ze zijn de sjieke meisjes van de ren en dat geeft hen status. De popartkippen zijn meer de vrije meiden, ze rennen en zijn brutaal en schichtig tegelijk en de wind bolt hun veren op tot wapperende, Arabisch aandoende flodderkleedjes.

Enkele grote kauwen en een paar kleintjes huppen tussen de bonte kippen heen en weer en roven de rijstkorrels voor hun pootjes weg. Met hun schrandere oogjes kijken ze naar de tortelduifjes die buiten de zijlijn wachten tot een van de anderen een steekje of korreltje laat vallen. Dan stapt heer haan naar voren en de duiven vliegen geschrokken weg. De onverschrokken kauwen schrikken van de geschrokken duiven en vliegen in de haag en de dames doen net of ze van dat alles niets gemerkt hebben en eten rustig door.

Max de cyperse ex-kater zit naast mij voor het raam, voor hem aan de verkeerde kant, en staart over alle vogels heen. Hij moet zijn roofdierenaard verloochenen; hij mag niet op vogels jagen van de bazin en lijkt wat verwonderd over zijn eigen gehoorzaamheid. Als de vogels bewegen, beweegt zijn kopje mee. De kippen die nog zo gek niet zijn, lijken de dikte van het glas te hebben gemeten en de haan keurt Max geen blik waardig.

Natuurlijk moet ik weer tafereeltjes vastleggen en sta voorzichtig op om mijn fototoestel te pakken. Maar als ik behoedzaam terug loop naar het raam kijkt Karel op en fladdert gedecideerd. Hij geeft het sein voor de aftocht en zowel de dames als ook de wilde meiden draaien zich acuut op hun malse kippenpootjes om en huppelen de treden af, Karel sluit de gelederen.

Max rolt zich op op zijn stoel met schapenvacht en ik zet mijn camera weer op stand-by. En net als ik begin met schrijven komen twee dames kippen en wat kuikens de trap oprennen, ze waren wat laat en hebben door het getok begrepen dat er eten is. Onmiddellijk komt de kippenharem ook weer naar boven rennen, jaloerse donders, maar de moederkippen laten zich niet wegjagen. Gekeuvel en naar ik vermoed, wat deftig en minder deftig gescheld. Als Karel ook weer zijn kop boven de trap uitsteekt, is het in een klap rustig en pikken de dames en de kuikens schijnbaar vredig de laatste rijstkorreltjes tussen de kiezeltjes uit.

Max gaat staan in de stoel, rekt zich uit en kijkt naar buiten. Ik pak mijn camera maar weer net te laat, alles rent de trappen af en kan nog net de laatste kippenkont op de foto zetten.

Zo gaat dat de hele dag door, vervelen is onmogelijk.
foto judith barreveld

Kippenvertier bij Mathilde.
Kippen en één haan.

©Gavi Mensch
Groningen, 26-10-2009 
PS Mijn nicht overleed in Groningen op 23 maart 2012 maar  ik heb nog een mooie kip voor haar gevonden.
















vrijdag 19 februari 2010

Lessen van Anna 1

Kamerdebatten volgen met mijn grootmoeder Anna was net zoiets als samen met haar kijken naar schaatswedstrijden, ze was altijd vóór. Vóór Art en Keessie en vóór de beste politici. Ze had zeker een duidelijke politieke voorkeur maar kon genieten van goede sprekers van welke politieke partij dan ook. Wie zijn vragen en antwoorden mooi formuleerde met kwinkslag en dubbele bodem, had haar applaus al in zijn zak.

“Kijk”, zei ze, “dat is een debat, goede argumenten op tafel leggen en als je die niet hebt je slechte argumenten zo verwoorden dat het prachtige argumenten lijken”. En ze kon de meest geslepen politici er zo uithalen, de anderen werden door haar gecorrigeerd vanaf de bank in de voorkamer. “Nee jochie, dat had je nu niet zó moeten zeggen, nu zet het geen zoden meer aan de dijk”, en dan legde ze me uit waarom niet.

Mijn grootmoeder Anna is de kleinste (rechts)


Soms vraag ik me af of ze alles wel begreep, maar dan tik ik me op de vingers. Ik begrijp niet alles, zíj begreep het wel. Het was simpel. Er moest iets door de kamer en als dat niet zomaar ging, werd er over gedebatteerd. Oma was voorzitster geweest van de  regionale Bond voor Plattelandsvrouwen en onderwijzeres, één van het oude stempel. Dat hield in dat ze altijd  leiding of les gaf, met argumenten en een goed verhaal. Ze kon nog echt vertellen en had een enorme woordenschat. Zij begreep het allemaal heel goed, het was een intelligente en geëmancipeerde vrouw die de kranten las en naar het nieuws en de actualiteiten luisterde. En altijd, zonder uitzondering, de kamer debatten volgde.

Maar bij het crisisdebat van gisteren had ze waarschijnlijk met haar handen voor haar oren gezeten; ik hoorde haar gewoon zeggen: “Potjandorie, wat een slechte sprekers en wat een minimaal gebruik van onze toch zo rijke taal!” En de aanwezige leden van het Kabinet had ze links én rechts om de oren geslagen met correcties.

Helaas, Anna is er niet meer en op avonden zoals gisteren mis ik haar bitter! Ik mis het om vragend naar haar te kunnen kijken, zo met opgetrokken wenkbrauwen en dat ze daar dan op  zou reageren met de woorden: ’Wat een toestand in Marokko’.* Hetgeen aangaf dat het wel een erg rommelige situatie was, rommelig en ook wel zorgwekkend! En daarna zou ze me uitgelegd hebben wat er allemaal fout ging.

Ik zie de prioriteiten wel van de partijen, het opportunisme en de onmogelijkheden. En de tegengestelde belangen. En ook wel wat er fout gaat. Maar het gaat niet meer om de goede formulering van de argumenten, het gaat om eigenbelang, narcisme, stampvoeterij en starheid.

Er waren, volgens mij, slechts enkele goed gebekte Kamerleden: Kant, Halsema en ook nog wat heren die het voorbeeld van de dames volgden. Wilders viel uit, letterlijk en figuurlijk, die moet eerst leren lezen en praten. Oma zou op het moment dat hij het op een schreeuwen zette, een plaspauze hebben ingelast. Ik had wat dat betreft gisteren meer thee moeten drinken, veel plaspauzes……

Wat een toestand in Marokko!





© Gavi Mensch
Maastricht, 19-2-10



*de uitdrukking van algemene machteloosheid en ontreddering, die in de jaren 60 in Nederland in zwang was: "Wat een toestand in Marokko!"

Paniek over privacy


Nu hoor ik net op de radio dat onze privacy op het Net niet gewaarborgd is.
Welnu, die illusie over privacy  heb ik al niet meer sinds het boek van George Orwell: 1984.
Dus zelfs met de wetenschap dat big brother watches me, ben ik op toch gewoon op veel plaatsen te vinden.
Mijn blog waar je dit op leest is openbaar, mijn Windows Life profiel is gelimiteerd, zoals ook mijn Skype entree, zegt men. Maar ik ben wel  vind- en zichtbaar! En mijn ge-Twitter is een open veld zonder bewaking en Facebook ook. De Facebook-baas zegt dat hij dat aan banden gaat leggen, nou ik ben benieuwd, waarschijnlijk wordt hij stinkend rijk als hij op die uitvinding patent aanvraagt, als het lukt!

De opinies die ik instuur naar diverse tijdschriften en kranten zijn ook voor iedereen in te zien…..en wat kan het me schelen? Mijn reacties op vacatures zijn voor velen te bekijken en daar stuur ik, noodgedwongen, mijn hele cv ook nog mee, alles boven tafel. 
Ook het uploaden van mijn CV op de banensites is publiek, vrees ik. Maar wat moet je anders? Ik heb niet zo veel meer te verbergen dan hooguit een kilo of twee, drie. Dus over die privacy maak ik me eigenlijk niet zoveel zorgen, ik wil alleen niet al die ‘bekenden’ op visite hebben.

Hadden we zonder het WWW wel privacy?  Ik denk van niet.
De belastingdienst weet wat ik doe en met wie en AH weet door mijn bonuskaart wat ik eet én drink. 
En verder ben ik een open boek voor de bank en de apotheek, de huisarts.
EPD’s ( Elektronische Patiënten Dossiers)zijn zó privé dat iedereen ze op het werk kan inzien, ik weet alles van mijn patiënten. Logisch anders kan ik mijn werk niet doen. Maakt het nog wat uit? Nee toch?

Kijk als je veel te verbergen hebt, zwarte zaken en duistere connecties dan is het wel noodzaak om je verdekt op te stellen, maar wie is er nog onzichtbaar? Sinds Internet is alles zichtbaar, het is niet voor niets het World Wide Web……We zijn gevangen en we komen er nooit meer van los. Alleen de vraag wie er voor spin speelt schiet nog wel eens door mijn hoofd, maar daar krijg ik toch geen antwoord op.
Communicatie en contact, weten en leren, lesgeven en krijgen, informeren en ontkennen, humor en commercie, het is onderdeel van ons dagelijks (virtuele) leven. En waar wij connecten doet die ander dat ook.

Ik merk dat degene die geen Internet heeft of het weinig gebruikt geïsoleerd raakt; die bel ik af en toe en een enkele keer stuur ik nog een brief of kaartje. Maar ik ben al net zo lui als de rest van de virtuele mensheid. Ga maar eens een gerecyclede envelop zoeken en dan een postzegel kopen, briefpapier, want met drie velletjes voor de printer kom je al boven het standaard gewicht van een brief uit…..
Ik doe het nog maar sporadisch. Eigenlijk vind ik dat het hebben van Internet geen luxe meer is, leeftijd is ook geen belemmering en moet ik dan alle niet-gebruikers mijn blog per post gaan sturen? Dat wil zeggen: uitprinten, inkt , papier, stroom, envelop, postzegel, 2x spuug (weinig hygiënisch eigenlijk, zeker met mijn verkoudheid van dit moment), vervoer…. 
Mijn e-mails zijn nog persoonlijk, dat is niet veranderd ten opzichte van de tijd dat ik per brief correspondeerde.

De discussie over privacy op internet of daarbuiten lijkt me volkomen overbodig, die discussie over vingerafdrukken voor het paspoort ook. Mijn muis zit boordevol vingerafdrukken, CSI Maastricht is er zo achter dat ik de dader niet ben.

Lieve menschen, je bent nooit meer alleen; je wordt getapt of gescammed of gespamd, elke klantenkaart is een invasie in je privéleven. Het beste is om maar gewoon te doen of je de camera’s overal niet opmerkt. Zelfs na je dood kunnen ze met je donorcodicil nog achter je life-style komen. Je privacy, geloof mij nou maar, die zit waarschijnlijk alleen nog tussen je oren!



©Gavi Mensch
Maastricht, 18-2-10